Durante siglos, la última guardia fue la encargada de velar el castillo hasta el amanecer. Hoy, sus visitantes ocupan simbólicamente ese lugar, adentrándose en una experiencia nocturna donde la historia parece despertar entre las sombras.
Solo quienes participan en La Última Guardia tienen el privilegio de permanecer en el castillo cuando cae la noche, recorriendo sus murallas, torres y estancias mientras algunos de sus habitantes vuelven a cobrar vida para deleitar con historias y anécdotas de la Corte.
Al caer la noche, el Castillo de Almodóvar queda en manos de los miembros de la última guardia: sus visitantes.
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